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Entrevista a Sebastián Girón. Centro de Drogodependencias de Cádiz

  1. El Profesional.La labor del Dr. Girón se desarrolla en las tres vertientes que completan el rol de un profesional consagrado, es decir, la vertiente de la intervención, de la docencia y, por último, de la investigación.Actualmente, y en el marco del ámbito de la intervención, ejerce su actividad profesional en el Centro Provincial de Drogodependencias de Cádiz. En cuanto a la actividad docente, el dr. Girón está acreditado por la FEATF como supervisor docente, e imparte seminarios de formación para profesionales en la escuela “Caleidoscopio” (www.escuelacaleidoscopio.com).Finalmente, y en el área de la acción investigadora, el dr. Girón cuenta con numerosos trabajos publicados en diferentes revistas científicas. Destacamos:

 

  • Abordaje familiar del alcoholismo (1.998), en Revista Systémica, nº4-5 pp. 65-88.
  • Acogida y análisis de la demanda en pacientes con síndrome de dependencia alcohólica(1.995). Revista Española de Drogodependencias, 20 (1) pp. 49-58.

 

Aula de Alcoholismo manifiesta su agradecimiento al dr. Girón por la atención y el cuidado que ha prestado, a través de su colaboración.

1) ¿Qué hace que una persona llegue a ser alcohólica?Hoy en día se acepta que la dependencia a cualquier sustancia tiene su etiología en la interacción de factores múltiples: unos derivados directamente del individuo que se va a hacer dependiente (su funcionamiento psíquico y su dotación genética); otros derivados de la sustancia, en este caso de los efectos psicoactivos que tiene el alcohol (desinhibidor, euforizante, “ansiolítico”, etc.); y por último de factores sociales y ambientales que determinan la accesibilidad de cada persona al uso de la sustancia (y que tienen que ver con la producción, la distribución, la promoción y la venta del alcohol). Al analizar detenidamente cada uno de estos factores vamos a encontrarnos con que el desarrollo de la dependencia al alcohol en cada persona expuesta a hacerse dependiente será distinto. Posiblemente haya personas con vulnerabilidad genética a hacerse dependiente, personas con vulnerabilidad psicológica o psicopatológica; y personas que comienzan a consumir y se hacen dependientes dentro de un contexto social permisivo o potenciador del consumo.En el caso en concreto de la droga “alcohol” quizás resulte mas apropiado hablar de “Alcoholismos” en plural, antes de responder de una forma adecuada a la cuestión de la dependencia. En efecto, varios autores e investigadores han expuesto, a lo largo del tiempo sus respectivos puntos de vista sobre algunas características diferenciales en los individuos, con respecto a su manera de vincularse al alcohol y con respecto a las consecuencias del consumo y a las posibilidades terapéuticas. Si bien históricamente ha habido una evolución de la conceptualización de la dependencia alcohólica, desde ser considerada como un trastorno de la voluntad y por tanto ser enjuiciada desde un punto de vista exclusivamente moral, la realidad es que las aportaciones científicas, tanto biológicas como psicológicas, han dado lugar a que, en estos momentos, haya una conceptualización clínica que se ha aproximado de una forma mas aceptable a la compleja realidad de la dependencia del alcohol.Merece la pena recordar algunos autores y sus aportaciones por ser de utilidad para aclarar las causas que conducen a que una persona termine por padecer un alcoholismo. Jellineck publicó en 1960 un trabajo, hoy considerado ya clásico, sobre los distintos tipos de dependencia de alcohol que sentó las bases de las clasificaciones ulteriores. Básicamente y considerando dos criterios para dicha clasificación (la perdida de control ante el alcohol y la capacidad para abstenerse de beber) propuso cinco situaciones de partida diferentes que podían conducir a que una persona se hiciese dependiente. Las diferencias entre cada una de estas formas de ser alcohólico no sólo se refieren a cómo se llega hasta ellas sino también a sus implicaciones clínicas. Posteriormente, un autor español, Alonso Fernández en 1988, partiendo de la tipología de Jellineck, propuso una nomenclatura específica que hace referencia a la fenomenología clínica implícita en cada una de estas formas de beber. Ambas tipologías y sus correspondencias se muestran en la Tabla 1.Tabla 1. Tipología de Alcoholismos.

Tipología de Jellineck Tipología de Alonso-Fernández
  • Alfa. No existe dependencia fisiológica; predominan los factores psicológicos. Perdida de Control/Capacidad de Abstinencia
  • Bebedor enfermo psíquico
  • Beta.No existe dependencia fisiológica; los factores socioculturales son determinantes. No perdida de Control. Capacidad de Abstinencia al principio.
  • Bebedor Alcoholizado
  • Gamma. Existe dependencia fisiológica; los factores psicológicos son los más importantes etiológicamente; grave reducción de la capacidad de control. Perdida de Control, Capacidad de abstinencia al principio.
  • Bebedor alcoholómano
  • Delta. Dependencia fisiológica; los factores sociales son determinantes; control sobre las cantidades de alcohol al principio, pero incapacidad para abstenerse.
  • Bebedor Excesivo Regular
  • Épsilon.Sin dependencia fisiológica; estado habitual de abstinencia de varias semanas con episodios de ingesta masiva. Perdida de control episódica. Capacidad de abstinencia.
  • Bebedor episódico

Por terminar y resumir la respuesta, hemos de pensar que las vías a través de las que alguien puede llegar a hacerse alcohólico son varias y que en ellas pesan mucho los factores genéticos, de personalidad y los ambientales (educacionales en sentido estricto y culturales en sentido amplio).

2) El hecho de que el alcohol sea una droga legal, ¿influye para que el alcoholismo sea diferente de otras adicciones?Las diferencias en la evolución y el curso clínico de los alcoholismos dependen de múltiples factores. Por señalar quizás los más importantes tengamos que detenernos en los que determinan como se inicia la enfermedad, en los relacionados con la farmacocinética del alcohol en el organismo y a sus efectos sobre el funcionamiento de diferentes órganos y aparatos. Resulta obvio que la circunstancia de que el alcohol sea legal influye sobre su accesibilidad, su disponibilidad y sobre la mitología que lo envuelve (orexígeno, calorígeno, analgésico, etc.).Eso contribuye a que las personas tengan menos dificultades a la hora de evaluar si deben o no consumirlo. En ese aspecto evidentemente es diferente a otras adicciones. Luego, por su farmacocinética y por su farmacodinamia, encontraremos igualmente diferencias con respecto a otras sustancias legales o ilegales, ya que la alcoholización del organismo va a ser un proceso dependiente de las cantidades de alcohol consumidas, de los tipos de alcohol tomados y de la frecuencia con que se intoxica la persona, además de con su propia idiosincrasia o vulnerabilidad para hacerse tolerante a sus efectos.

3) ¿Cree que es imprescindible convertir al alcohol en un objeto fóbico para lograr el éxito en la abstinencia?La abstinencia de alcohol debe ser el resultado final de un proceso terapéutico donde se pongan en marcha todas las estrategias necesarias para conseguirlo. Dado que no hay un tipo de alcoholismo, ni todas las personas con dependencia al alcohol han llegado a la misma a través del mismo camino, no es lógico pensar que solamente haya una fórmula de tratamiento para lograr la abstinencia de alcohol. Con ello lo que quiero subrayar es que quizás haya personas para las que la estrategia de convertir el alcohol en objeto fóbico pueda ser útil.Sin embargo, para una gran mayoría de personas, que deben aprender a vivir y a desenvolverse en la vida sin beber alcohol, parece mas razonable partir de la premisa de que el alcohol es algo que está en nuestro medio ambiente y es muy accesible, que hay personas con recursos propios que le permiten hacer un uso no perjudicial del mismo, y que es posible asumir la abstinencia al alcohol como resultado de un cambio en los estilos de vida, incluyendo los aspectos lúdicos y recreativos que seguramente en la vida del alcohólico han estado asociados al consumo del alcohol. Se trataría por tanto de descubrirse uno a sí mismo como con capacidad para manejar las contingencias cotidianas sin necesidad de recurrir a la bebida.

4) El hecho de que el alcoholismo tenga componentes tanto biológicos, como psicológicos y sociales, ¿dificulta la unificación de teorías sólidas sobre dicho trastorno?En la primera pregunta he intentado aclarar que la dependencia al alcohol puede ser resultado final de una combinación variable de factores biológicos, psicológicos y sociales. Y que dicho “resultado final” lo único que tiene en común es la utilización del alcohol y la conversión del organismo en un ente alcoholizado. Si nos atenemos a la tipificación simplificada – con respecto a la de Jellineck – de Alonso Fernández (Alcoholomano, Bebedor Enfermo Psíquico y Bebedor Excesivo Regular) ya encontramos diferentes teorías o hipótesis explicativas sobre la instauración de la dependencia que lógicamente van a tener influencia, al menos a nivel teórico, sobre los cursos evolutivos y los abordajes terapéuticos.

Si a un Bebedor Enfermo Psíquico le tratamos adecuadamente su trastorno, probablemente eso incida en que no tenga que utilizar el alcohol de la forma dependiente a la que había llegado. En el caso del Bebedor Alcoholómano, seguramente el tratamiento tiene que poner más énfasis en los aspectos alterados de la personalidad que le conducen a pensar y a sentir, que sólo se puede realizar como persona bajo la intoxicación de alcohol. Así que, efectivamente, pienso que es muy complicado llegar a formular una teoría unificada de la dependencia al alcohol.

5) ¿Ha derivado a algún paciente a alcohólicos anónimos? ¿Por qué?Vengo sosteniendo a lo largo de esta entrevista que hay diferentes tipos de alcoholismo, que requieren diferentes tipos de abordaje o de estrategias de tratamiento. Si además a ello le añadimos que no hay enfermedades, sino enfermos, entonces resulta más fácil entender que los recursos terapéuticos para este problema deben ser variados y adaptables a las características peculiares de cada paciente. En efecto, pienso que el mejor tratamiento es aquel al que el paciente se puede adaptar y no al contrario.Se ha demostrado que para una gran mayoría de pacientes alcohólicos el tratamiento de elección para el logro y mantenimiento de la abstinencia es la terapia de grupo. Hay muchos tipos de abordajes en grupo: terapias psicodinámicas, gestálticas, psicodramáticas, sistémicas, de autoayuda, etc. Es posible que por el tipo de alcoholismo y por el tipo de personalidad, la persona encaje mejor en un determinado tipo de abordaje grupal que en otro, y que dicho acoplamiento sea útil y eficaz para sus propósitos. Por eso creo que no hay que descartar ningún tipo de recurso terapéutico. A veces he visto a pacientes que no se han sentido entendidos en los grupos de alcohólicos rehabilitados y que han encajado y han mantenido la abstinencia en Alcohólicos Anónimos, igual que también en mi experiencia he podido observar lo contrario.

6) ¿Cuál es el tratamiento ideal para un enfermo alcohólico?Claramente el tratamiento que se acomode a las necesidades terapéuticas del paciente y que logre que alcance la abstinencia de alcohol vivida no como incapacitantepara su vida sino como algo que le va a permitir seguir creciendo a nivel personal. No existen tratamientos ideales ya que no hay pacientes “ideales”. Lidiar con la falta o con las debilidades de la motivación y con los riesgos de la recaída deberían ser facetas imprescindibles en la formación y el entrenamiento de los terapeutas que se dedican al campo del alcoholismo. Además, cuando el paciente se adhiere al tratamiento y a su terapeuta o equipo de terapeutas, va a ser mucho mas fácil combatir las vicisitudes que se le van a plantear una vez lograda la abstinencia de alcohol.

7) Realmente, ¿se puede hacer prevención del alcoholismo en una cultura del alcohol, como la nuestra?El asunto de la prevención primaria en el alcoholismo, en las drogodependencias y en otros trastornos mentales es de tal complejidad que a mi juicio resulta casi un objetivo imposible. Estamos comentando que la dependencia es la resultante final de la interacción de variables biológicas, psicológicas y sociales. La prevención primaria de la dependencia al alcohol contemplaría todo un conjunto de medidas destinadas a evitar que esos factores finalmente interactuaran produciendo la dependencia.Pensemos por un momento en el cólera. Esta infección es producida por una bacteria que, por sí misma y sin que ningún vehículo la lleve hasta su huésped, no va a producir la enfermedad. Por tanto hace falta que interactúe el agente causal (el v. Cholerae), un medio de transporte (agua contaminada con la bacteria) y un receptor (la persona que finalmente beberá el agua con una cierta predisposición a que el agente infeccioso penetre en su organismo). Dado que la bacteria y las aguas contaminadas están presentes en determinados medio-ambientes, hay dos posibilidades de realizar prevención primaria: desinfectar las aguas a través de productos químicos o de procedimientos físicos (ebullición) o vacunar al posible receptor.En el campo de las adicciones y los trastornos mentales estamos hablando de factores de tipo genéticos o biológicos, de vulnerabilidad psicológica – aspectos relacionados con el temperamento y con la crianza – modelos sociales – familia y cultura, etc. Son tantos y tan variados que parece complicado encontrar una vía para actuar sobre ellos o para encontrar una “vacuna”. Se ha demostrado que la información por sí misma no resulta un mecanismo preventivo. Y la educación, que posiblemente pueda ser la actividad con mayor trascendencia, a su vez depende de demasiados factores (familiares, de la escuela, de los medios de comunicación, etc.) como para poder controlarlos de forma eficiente. Por eso vivir en una cultura alcohólica es un elemento mas, que dificulta, pero del que no depende exclusivamente, la prevención del alcoholismo.

8) ¿Qué lugar de prioridad ocupan para ud., los fármacos de cara al tratamiento del alcoholismo?El tratamiento de la dependencia del alcohol debe ser, ante todo, individualizado: es decir, debe atender las particularidades de la persona, de las circunstancias familiares y sociales que la rodean y de sus propias capacidades para resolver el problema. Los terapeutas debemos establecer estrategias de tratamiento, con objetivos específicos en cada etapa, y con la articulación de los recursos que puedan ayudar mejor a lograrlos.Los tratamientos farmacológicos tienen una eficacia demostrada en la desintoxicación y en la deshabituación del alcohol. El resultado final de la intervención terapéutica en cada caso en particular dependerá de una buena integración de los tipos de técnicas empleadas. En algunos casos, resultará imprescindible por ejemplo el empleo de interdictotes (Cianamida o disulfiram) para consolidar la abstinencia, pero en otros casos no. Por tanto, en sí mismos, los tratamientos farmacológicos no son más o menos prioritarios: dependerá de las necesidades peculiares de cada paciente y de sus propias posibilidades de enfrentarse a la abstinencia.